EL CONSTRUCTOR DE PODER
“Muéstrame tus enemigos, que así te querré aún más”.
Desde que Néstor apareció en la escena nacional, comenzó a tejer su propio poder, pragmático de acciones, lo convertían en un político de raza, con una línea de pensamiento nacional y popular, del que nunca se apartó ni un centímetro.
En sus comienzos como presidente, se dio cuenta que el poder estaba girando y siendo manejado por otros intereses, obviamente ajenos a la estructura del Estado Nación.
Junto con él comenzamos a creer que había que deconstruir para volver a construir, ardua y gigantesca tarea, parecía en sus comienzos una acción quijotesca, pero poco a poco empezamos a acompañarlo, distintos actores pero con un objetivo común, crear poder, ejercer el poder, arrancarles el poder a las mega corporaciones que se defendían con todas las armas disponibles, detentaban un poder heredado de las huestes liberales y conservadoras que pulularon a través de dos siglos en nuestro país.
Néstor estaba rompiendo las tradicionales estructuras del poder, para hacerlo girar mucho más cerca de la ideología y la militancia.
Estaba naciendo el líder carismático.
Armó un estado más benefactor, recurriendo al pacto keynesiano-fordista, y logrando en poco tiempo una sociedad más justa y sobre todo soberana. Néstor uso el poder para llevar a cabo una gran trasformación, primero política y luego económica.
Su obra como líder siempre motivó la militancia y la ideología, decía que eran partes importantes del motor de nuestro país. El poder a Néstor le sirvió para combatir la democracia del mercado, impulsada por la corriente globalizadora liberal.
La transformación social comenzada por Néstor es llevada por Cristina, hoy los traidores a la patria han mutado, los vemos de otras formas y colores políticos, pero en el fondo son lo mismo. Aún nos queda un camino que recorrer .
Néstor consiguió amigar a la sociedad con el estado, y logró también que revaloricemos a la política como el camino hacia la construcción de un país más grande.
Vengo a proponerles un sueño: quiero una Argentina normal, quiero que seamos un país serio, pero además, quiero un país justo. Anhelo que por estos caminos se levante a la faz de la tierra una nueva y gloriosa Nación: la nuestra. Muchas gracias. Viva la Patria. Cierre discurso del 25 de mayo de 2003, en el Congreso de la Nación.
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